Frustración para desayunar, comer y cenar. Reflexión de una Millennial.

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Me despierto tarde porque no quiero afrontar una semana que, aunque finaliza en viaje de vacaciones, se me presenta con varias frustraciones a las que hacer frente durante los próximos tres días. Y como yo, varios miles de personas más. “Millennials” nos llaman ahora, nos han puesto nombre y todo, somos según Leslie Kwoh (Partner marketing en Microsoft), una “generación malcriada que quiere cambiar el mundo”. Y yo tengo que ignorar esta afirmación y otras tantas que a esta mujer le ha venido bien contarnos en uno de sus artículos en los que además de malcriados, nos llaman vagos y egocéntricos. Nada más y nada menos. Ojo.

Me despierto tarde porque estoy de baja laboral por ansiedad. Así, tal cual. Porque el inconformismo de mis veinte años hace ya siete, al decir “no me gusta esta carrera, quiero probar otra”, se me pagó diciéndome “tú, si no quieres estudiar, a trabajar” sin una segunda oportunidad por haber elegido mal la carrera a la que me quería dedicar. Que me llamen Millennial por haber nacido en el 89 y por ser inconformista, pero lo de hacer algo por agradar a la gente de mi alrededor, no entraba en mis planes ni con veinte ni con veintisiete años, ni creo que entre jamás. Aun así, me puse a trabajar en un lugar en el que tenía que dejar de ser yo para rendir, un trabajo en el que mi opinión valía menos que un as y en el que no hay posibilidad de mejora por muchos estudios que tengas. Y así cinco años, hasta que mi fuerza se ha venido abajo y he tenido que tomar una decisión.

Me despierto tarde porque el ponerme a trabajar no paró mis ansias de aprender y de encontrar realmente mi vocación, por lo que he estado trabajando y estudiando la carrera de Magisterio durante tres años. Hoy tengo que ir al colegio en el horario en el que cuando trabajo es mi hora de comer y no como. Iré al colegio y tendré para comer otra ración de frustración porque, aunque mi tutor de este año es de esas personas de las que quieres aprender y coger como ejemplo, lo normal no es encontrarte maestros de este tipo sino personas cansadas que siguen los mismos métodos que utilizaron conmigo hace ya veinte años. La frustración viene porque en la carrera nos insisten en la utilización de las TICS en educación, de la “Innovación tecnológica”, nos instan a realizar secuencias didácticas increíbles, a las que casi les faltan efectos especiales para que sean una película. Pero la triste verdad es que luego llegas a los colegios y no tienen pizarra digital, ni iPads, ni ordenadores en las clases, ni nada de nada, por lo que, o tienes suerte como yo este año y te encuentras con un maestro que hace de las clases un parque de atracciones didáctico, o te comes tu frustración otro día más porque te das cuenta de que estás a punto de finalizar la carrera y no tienes ni idea.

Me despierto tarde y me acostaré tarde, porque no puedo dormir.

 

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